sábado, 20 de marzo de 2010

No será mucho?

Miren. Yo entiendo todo. Entiendo que los tipos no están para perder el tiempo y que ya se están preparando.... Pero que ya haya fans en el face de tal o cual candidato? No será mucho? Conquénecesidad a esta altura de los acontecimientos? Por qué no hay fans de "les demos de comer a los miles que están debajo del índice de pobreza"? o fans de "saquemos a los chicos de la calle y le cambiemos la fana por un plato de comida y una escuela?"? o fans de "que el sueldo promedio alcance para la canasta familiar real"? Que se yo... son ideas.... Capaz que la estoy pifiando, pero mientras se pelean en el escenario virtual del congreso, unos y otros se olvidan de que hay un país que no es virtual y que necesita soluciones reales que nada tienen que ver con las estrategias políticas, los discursos, ni la posibilidad de ser candidateables. Me extraña nuestra capacidad de apostar las fichas que no tenemos. Ya estamos allá, en el 2011, apoyando candidatos, que hoy, 2010, todavía no hicieron ni hacen méritos dignos de nuestra profética incondicionalidad. Que extraña confianza en el futuro... Extraña y poco exigente. Y si en vez de ya estar haciéndonos seguidores, nos hiciéramos observadores, analistas, espectadores activos de sus acciones? Apoyando, pero tomando nota. Porque como decía mi abuela: la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer....

lunes, 8 de marzo de 2010

Cada vez hay mas McDonalds

Mis queridos nos vamos al maso. Estamos jodidos. Nos tapa el agua. Y lo peor es que todo es que sucede en nuestras propias narices y no nos damos cuenta.
No se si ustedes lo han advertido o si mis observaciones de la realidad han cavado profundo en mi psiquis, pero he dado en observar, no sin cierto estupor, que en varios lugares en donde antes reinaba un bar o un pub o un antro de esos de dudosa clasificación, hoy encontramos otra clase de locales. Reductos blancos e insípidos, reductos desinfectados, carentes de signos vitales. Es difícil darse cuenta porque cuentan con sillas y mesas de madera torneada. Entonces parece que fueran bares. Pero no. Siguen siendo heladerías de cadena aunque parezcan bares y sirvan café con cubanitos. El cliente distraído no advierte de buenas a primeras el abrupto cambio de rubro. Inocentemente, se acerca a la caja y pide un fernet. La cajera lo confunde preguntándole si en cucurucho o en vacito y el tipo termina sin saber muy bien cómo ni por qué, en la puerta del reducto y con un cucuruchón en la mano.
No nos confundamos, no es que yo tenga nada en contra del rubro de los helados, pero tengo una tenebrosa sospecha... Porque conquénecesidad estos reductos de la venta de la crema helada en cadena se apropian de los locales donde antes brillaban los tragos largos? Habiendo, como hay, tantos otros locales en el mundo, por qué se apoderan justamente de los pocos antros en donde todavía reina la cerveza con maní? Digo yo, conquénecesidad? Porque los tipos no andan por ahí ofreciendole franquisias de heladerías top a las ferreterías... Y tampoco puede ser pura casualidad. Temo... Y temo lo peor. Tengo muchas y variadas teorías... Temo, por ejemplo, que se trate de una oscura conspiración pergeñada por alguna logia de fanáticos religiosos, que con el sólo objeto de aguar el espíritu festivo que suele reinar en estos antros de vida licenciosa, ocultan su verdadera identidad detrás de una impecable imagen de empresarios de fabulosas corporaciones del helado en cadena. Si lo analizamos detenidamente es la coartada perfecta, por que quién se la va a agarrar en contra de los helados? Por supuesto que ésta es solo una teoría de muchas... Pero los motivos, los móviles de esta vil campaña carecen de trascendencia si pensamos en sus terribles consecuencias. Puede parecerles a los espíritus indiferentes un tema menor, pero en tiempos que ya son duros para el romanticismo, la ausencia de reductos que lo alimenten constituye una verdadera tragedia. Demás esta decir que ya desde hace rato los cines perdieron sus misticismo primigenio, las confiterías de antaño se convirtieron en locales de comida rápida y los pooles en bowlings iluminados por luz violeta. Que se yo, será que me puse un poco nostálgica o medio pelotuda. Pero no lo veo a Cacho Castaña escribiendo Café la Humedad inspirándose en una copa helada. Y tampoco creo que le puedas confesar tu amor profundo a nadie frente a un banana split. No hay posibilidad. Ni una sola. Ninguna verdadera poesía de amor que se precie de tal puede transcurrir en una Caseratto. Porque no. Porque las heladerías son para tomar helados. Y punto.
Me parece a mi pero tengo la sensación de que en algunos bares todavía pasan cosas. Cosas importantes como que alguien se escriba un tango. O que una mujer le diga las palabras justas al tipo en el momento indicado y no veinte minutos después. O que alguien llore sus penas de amor poniéndose en un terrible pedo. Pero tengo la sensación de que cada vez nos queda menos, porque amigos, hay que decirlo, cada vez hay menos ámbito para lo sublime en este mundo. Y cada vez hay mas McDonalds.