Hay que decirlo, entre la fiebre mundialista y la fiebre Fort ha quedado poco espacio para otra clase de fiebres o enfermedades en general. ¿A dónde quedó la fiebre porcina? Por ejemplo. Como este año hay mundial en invierno nadie se acuerda de enfermarse de
Pero este año es mundial y entre las vuvuzelas (muy poco higiénicas, por lo pronto) y la humana necesidad de salir a festejar los triunfos y salir a llorar las derrotas compartidas, nadie se acuerda de nada y muchísimo menos de algo tan desagradable como una gripe.
Parece ser que la capacidad de atención de todos en general es bastante limitada. Si el promedio de espacio en pantalla refleja en algo el promedio de intereses de quienes la consumen, entonces podemos decir que hoy los Argentinos ocupamos el 80 % de nuestro cerebro en los partidos del mundial y el 20 % restante en seguir los avatares de nuestro nuevo mediático de turno.
No debería sorprendernos entonces que no nos quede resto para hacernos otras significativas preguntas como por ejemplo ¿A donde quedó el riesgo país? Nadie se acuerda ya de la gripe y muchísimo menos del termómetro que nos vaticinaba el fin de nuestros días en un constate devenir porcentual calculado minuto a minuto.
El riesgo país ya no existe más simplemente porque ya nadie pasa el termómetro. Como que hay palabras que dejan de existir simplemente porque ya nadie las usa. Y, como ya sabemos, ojos que no ven, corazón que no siente.
Pero si existe el rating del Bailando, que sorprendentemente ha pasado a ser un dato de interés general, como en otras épocas lo era el porcentaje de desocupados. No es que esté mal. Porque, conquénecesidad nos vamos a andar preocupando por temas tan poco relevantes, cuando hay tanto Fort para ver? Al fin y al cabo, se supone que vemos tele para no pensar . Y no pensar es no pensar. No hay que andarse con macanas.