martes, 13 de abril de 2010

Para muestra basta un botón, decía mi abuela

Para muestra basta un botón, decía mi abuela, pero parece que a nosotras, las representantes del género femenino este dicho no nos entra en la cabeza o por lo menos, nos es difícil aplicarlo. Debe haber algo hormonal, todavía no descubierto, porque somos insistidoras y no aprendemos, hay que decirlo. Para hablar fuerte y claro, si el tipo da muestras de ser un real imbécil a la primera, es raro que vaya a cambiar a la segunda y así sucesivamente. Pero nosotras creemos que lo vamos a cambiar. Si, tenemos la secreta y oscura esperanza de que con nosotras el banana se va a convertir en un tipo fiel y enamorado, que el bohemio se va a transformar mágicamente en un laburante y que el real hijo de puta va a pasar a ser buen tipo de la noche a la mañana. Creemos eso como creemos en el aire que respiramos. Creemos que por la fuerza de nuestra atracción, amor, paciencia, exigencias o pura seducción, el tarado que nos encontramos en un boliche, en el fondo es un tipo honesto, al cual las cosas le salieron mal, se cruzó con las minas equivocadas o simplemente tuvo poca suerte. Mentira. Es hora de enfrentar la realidad. Un tarado es un tarado. No importa que la madre lo haya sobreprotegido o que la ex mujer le haya puesto los cuernos. A nosotras también nos pasaron todas esas calamidades y no por eso nos damos el lujo de ser unas completas idiotas, amparadas en nuestras relaciones de porquería pasadas. Nos puede haber caído un elefante en la cabeza, pero los tipos esperan que seamos cuerdas, buenas minas, laburantes, que vayamos al gimnasio, que comamos sano, pero sin exagerar, que tengamos amigas, pero que no salgamos por eso todos los sábados, que una neurona nos conecte con la otra, sin ser más preparadas que ellos, que seamos seductoras pero sin mostrar demasiado, que nos vistamos bien, sin gastar una locura, que seamos familieras, sin tener a nuestras madres pegoteadas, que no tengamos rollos con los ex, pero que tampoco sean buenos amigos, que nos hagamos valer, pero sin ser demasiado exigentes y que no carguemos con ninguna neurosis y digo literalmente, ninguna neurosis, porque a la primera que detecten, ya no estamos cuerdas y venimos a no cumplir la primera de las exigencias de la lista. A ningún tipo se le ocurre pensar, pobre mina... con todo lo que le pasó en la vida tiene derecho a estar un poco traumada, a tener miedo de asumir un compromiso, le voy a dar tiempo, seguro que con mi amor y paciencia ella se va a relajar.... No chicas, de ninguna manera. Solamente nosotras detectamos las señales de que nos estamos enfrentando a un complicado y hacia allá vamos. Conquénecesidad? Digo yo, dirán ustedes, pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que así es. Conquénecesidad no nos basta un botón? Si el tipo te deja plantada en la segunda cita y aparece a la semana haciéndose el confundido y alegando no se que clase de excusas increíbles para arreglar otro encuentro, ponele la firma, que tarde o temprano, no se si en la próxima o dentro de un mes, pero te va a dejar plantada de nuevo. Clavado. Si el tipo es un imbécil de buenas a primeras, va a seguir siendo un imbécil, no hay caso. Si demuestra ser un tarado a la primera de cambio, no hay nada que hacerle, va a seguir siendo un tarado, para qué insistir? Pero nos encanta darnos la cabeza contra la pared. Es el deporte nacional femenino... le voy a dar otra oportunidad... quién no se equivocó alguna vez.... pobre, seguro que está hasta las manos de laburo..... seguro que la ex era una celosa incorregible que no lo dejaba respirar.... ahora necesita tener sus espacios, por eso no llama nunca.... Verso, chicas. Sarasa. Si te dejó plantada, es porque le importa un rábano. Si no te llama, es porque no está interesado. Si tiene mucho laburo, seguro que se puede hacer un minuto, igual que te lo haces vos, para mandar un mensaje. Si la ex era una celosa, que se joda, por habérsela bancado, que tiene que ver con vos? Y si le tiene miedo al compromiso, que vaya a hacer terapia y se deje de joder gente, que tanto!
Pero somos a pedal, es increíble. He observado una baja contundente en nuestro nivel de expectativas... Ante una cagada, una llegada tarde, una cancelación de último momento, antes una mujer esperaba un ramo de flores, una tarjeta con palabras profundas y contundentes, una invitación a una cena romántica. Ahora rezamos por un mensajito de texto pedorro, que mínimamente implique una señal de vida... Lejos muy lejos estamos de esperar una explicación, eso es cosa de locos. Qué nos pasó mis queridas? A dónde, en que punto de la historia la pifiamos? Yo digo que hay que volver a la sabiduría de las abuelas... para muestra basta un botón, chicas, uno... no veinte!