martes, 16 de noviembre de 2010

Madre no hay una sola…

Dice el dicho que “Madre hay una sola” pero, mis queridas, no nos engañemos; sabemos que una madre puede ser muchas cosas menos una sola. Puede serlo en el sentido estricto de la palabra, pero dentro de esa única persona a la que llamamos “madre”, convive un importante abanico de personalidades, que va desde la “que todo lo puede” hasta “yo, la peor de todas”. Todo eso en un solo envase que, aunque a veces parezca un pulpo, posee sólo dos piernas y dos brazos.

Se supone que quienes cumplimos con tan maravillosa tarea deberíamos tener bien en claro cuáles son los límites, sobretodo porque parte de nuestra tarea es imponerlos. Pero no. Nada más alejado de la realidad; las madres no sabemos nada de límites. Nuestro amor no tiene límites, dicho esto en el sentido más literal del término.

Apenas nacido nuestro vástago, no dejaremos jamás de poner nuestra atenta mirada sobre ellos. Mientras toma la teta, mientras balbucea sus primeras palabras y sí, también mientras duerme. Aunque muchos no lo crean, somos muy capaces de levantarnos 35 veces por noche, solo para acercarnos a la cuna para “ver si respira”.

Si la criaturita que nos tocó en suerte es de por sí insomne o simplemente llorón, nos pasearemos todo el día con las ojeras por el piso y al borde de nuestras fuerzas porque “el chico cambió el día por la noche”. Pero si por esas cosas de la vida sucede lo contrario y el pequeño simplemente duerme, de cualquier manera lo vamos a despertar 10 veces por noche porque “algo le pasa a este chico, el médico me dijo que se tiene que despertar con hambre cada tres horas”.

Luego, mientras el niño crece, las cosas no se modifican demasiado. Simplemente empeoran. Si tenemos que trabajar, los dejamos en la guardería con el corazón partido, mientras nos preguntamos por un lado, cómo estarán ellos sin nosotras y por el otro, cómo sobreviviremos nosotras sin ellos. Indefectiblemente, las horas que dure nuestra jornada laboral serán mechadas por cruentas fantasías tales como que se ahogan con la masa para hacer las formitas o que tienen fiebre y la seño no se da cuenta. Es posible que lleguemos a llamar por teléfono un promedio de diez veces las primeras semanas, ante el hartazgo de las seños, que simplemente dejan de atendernos.

Más tarde empiezan la escuela y también ahí nuestro ilimitado amor hace de las suyas; no faltará la agarrada de pelos con alguna insulsa maestra que opine que nuestro angelito es la “piel de judas” o las largas horas haciendo la tarea, los mapas o la maqueta de turno que el “angelito” no se digna a terminar.

Por otra parte, nuestra ilimitada adoración cumple también una extraña regla fundamental: Nuestros parámetros de felicidad nuncan coinciden con los gustos y costumbres de nuestros retoños: Si por ventura salió hiperactivo, seguro que lo martirizamos regalándole juegos de mesa. Si lo fanatizan los jueguitos o las computadoras, lo vamos a anotar en cuanto deporte o club encontremos cerca. Si se trata de un espíritu sensible y adepto a los libros o al arte, le compramos un skate y lo mandamos a la calle, de donde seguramente vuelve solo, malhumorado y con una rodilla ensangrentada. No aprendemos. En el afán de “completar” lo que supuestamente “les falta”, insistimos en proveerlos de todas las posibilidades. Variantes que por supuesto, a ellos no les interesan para nada. Nos levantamos por ejemplo haciendo esfuerzos infrahumanos a la madrugada para llevar al chico a un partido de rugby, mientras el pobre se la pasa en el banco de suplentes y su único interés por los partidos reside en las hamburguesas que sirven en el tercer tiempo.

Pero siempre nuestra primera prioridad en la vida serán “ellos”. Llegada la adolescencia, nos encargamos de recordarles concienzudamente que “les dedicamos la vida”, mientras que ellos “están siempre tirados y no levantan un plato”. Si salen, no podemos dormir. Si se quedan, tienen mala cara. Si no les va bien en el cole, “es lo único que te pedí que hicieras”, y así puede continuar la lista, porque ante todo, las madres siempre tenemos “la frase matadora” preparada para toda ocasión y acontecimiento.

Poco interesa que nuestras frases a veces se vuelvan un poquito contradictorias; “Estudia lo que te haga feliz” versus “¿Teatro? ¿Estás loca? ¡Pero te vas a morir de hambre!”. Ni qué hablar del momento en el que aparece algún candidato: “No importa que a mí me guste, mientras te haga feliz a vos” versus “Te dije que no me gustaba, vos nunca escuchas lo que opina tu madre…”

Sin embargo, existen algunos momentos de iluminación; momentos terribles en los cuales nos detectamos diciendo las mismas y exactas palabras que nuestras propias madres nos dijeron en una situación similar. “Anda, anda, dejáme sola nomás, yo me como un sandwuchito”. En esos instantes nos decimos interiormente “Por Dios, si soy mi madre” y rápidamente inventamos alguna manera de salir del paso de forma elegante; “De verdad que no hay problema, de paso aprovecho para ver esa peli que hace tanto tengo ganas”. Pero ya es tarde. Sembramos la culpa y por supuesto, ¡También nos sentimos culpables!

Somos todo eso: las madrugadas estudiando junto a ellos para que lleguen a rendir esa materia, los paños de lágrimas cuando sufren un desengaño, la espera cuando no llegan, el reto cuando hace falta. Porque las mamás no somos una sola, somos muchas, somos infinita cantidad de amores que se resuelven en una sola persona. Concejeras, amigas, nanas, enfermeras, maestras, maquilladoras, transportistas, hinchas, cocineras, decoradoras, asistentes, expertas en mimos y sobretodo, incondicionales.

viernes, 9 de julio de 2010

80% de Mundial 20% de Fort

Hay que decirlo, entre la fiebre mundialista y la fiebre Fort ha quedado poco espacio para otra clase de fiebres o enfermedades en general. ¿A dónde quedó la fiebre porcina? Por ejemplo. Como este año hay mundial en invierno nadie se acuerda de enfermarse de la N1H1, ni de las pandemias, ni de los barbijos, ni de los pedidos de no juntarse en montoneras de gente. Parece que eso hubiera pasado hace mil años, pero no, mis queridos. Ese paisaje apocalíptico sucedía hace apenas un año, más o menos para esta misma fecha.

Pero este año es mundial y entre las vuvuzelas (muy poco higiénicas, por lo pronto) y la humana necesidad de salir a festejar los triunfos y salir a llorar las derrotas compartidas, nadie se acuerda de nada y muchísimo menos de algo tan desagradable como una gripe.

Parece ser que la capacidad de atención de todos en general es bastante limitada. Si el promedio de espacio en pantalla refleja en algo el promedio de intereses de quienes la consumen, entonces podemos decir que hoy los Argentinos ocupamos el 80 % de nuestro cerebro en los partidos del mundial y el 20 % restante en seguir los avatares de nuestro nuevo mediático de turno.

No debería sorprendernos entonces que no nos quede resto para hacernos otras significativas preguntas como por ejemplo ¿A donde quedó el riesgo país? Nadie se acuerda ya de la gripe y muchísimo menos del termómetro que nos vaticinaba el fin de nuestros días en un constate devenir porcentual calculado minuto a minuto.

El riesgo país ya no existe más simplemente porque ya nadie pasa el termómetro. Como que hay palabras que dejan de existir simplemente porque ya nadie las usa. Y, como ya sabemos, ojos que no ven, corazón que no siente.

Pero si existe el rating del Bailando, que sorprendentemente ha pasado a ser un dato de interés general, como en otras épocas lo era el porcentaje de desocupados. No es que esté mal. Porque, conquénecesidad nos vamos a andar preocupando por temas tan poco relevantes, cuando hay tanto Fort para ver? Al fin y al cabo, se supone que vemos tele para no pensar . Y no pensar es no pensar. No hay que andarse con macanas.

Esto es así; la gripe, el país y el mismísimo fin del mundo van a tener que esperar. Primero porque todavía queda mundial y después porque me compré el plasma en 450 cuotas y lo tengo que terminar de pagar. He dicho.

martes, 13 de abril de 2010

Para muestra basta un botón, decía mi abuela

Para muestra basta un botón, decía mi abuela, pero parece que a nosotras, las representantes del género femenino este dicho no nos entra en la cabeza o por lo menos, nos es difícil aplicarlo. Debe haber algo hormonal, todavía no descubierto, porque somos insistidoras y no aprendemos, hay que decirlo. Para hablar fuerte y claro, si el tipo da muestras de ser un real imbécil a la primera, es raro que vaya a cambiar a la segunda y así sucesivamente. Pero nosotras creemos que lo vamos a cambiar. Si, tenemos la secreta y oscura esperanza de que con nosotras el banana se va a convertir en un tipo fiel y enamorado, que el bohemio se va a transformar mágicamente en un laburante y que el real hijo de puta va a pasar a ser buen tipo de la noche a la mañana. Creemos eso como creemos en el aire que respiramos. Creemos que por la fuerza de nuestra atracción, amor, paciencia, exigencias o pura seducción, el tarado que nos encontramos en un boliche, en el fondo es un tipo honesto, al cual las cosas le salieron mal, se cruzó con las minas equivocadas o simplemente tuvo poca suerte. Mentira. Es hora de enfrentar la realidad. Un tarado es un tarado. No importa que la madre lo haya sobreprotegido o que la ex mujer le haya puesto los cuernos. A nosotras también nos pasaron todas esas calamidades y no por eso nos damos el lujo de ser unas completas idiotas, amparadas en nuestras relaciones de porquería pasadas. Nos puede haber caído un elefante en la cabeza, pero los tipos esperan que seamos cuerdas, buenas minas, laburantes, que vayamos al gimnasio, que comamos sano, pero sin exagerar, que tengamos amigas, pero que no salgamos por eso todos los sábados, que una neurona nos conecte con la otra, sin ser más preparadas que ellos, que seamos seductoras pero sin mostrar demasiado, que nos vistamos bien, sin gastar una locura, que seamos familieras, sin tener a nuestras madres pegoteadas, que no tengamos rollos con los ex, pero que tampoco sean buenos amigos, que nos hagamos valer, pero sin ser demasiado exigentes y que no carguemos con ninguna neurosis y digo literalmente, ninguna neurosis, porque a la primera que detecten, ya no estamos cuerdas y venimos a no cumplir la primera de las exigencias de la lista. A ningún tipo se le ocurre pensar, pobre mina... con todo lo que le pasó en la vida tiene derecho a estar un poco traumada, a tener miedo de asumir un compromiso, le voy a dar tiempo, seguro que con mi amor y paciencia ella se va a relajar.... No chicas, de ninguna manera. Solamente nosotras detectamos las señales de que nos estamos enfrentando a un complicado y hacia allá vamos. Conquénecesidad? Digo yo, dirán ustedes, pero en el fondo de nuestro corazón sabemos que así es. Conquénecesidad no nos basta un botón? Si el tipo te deja plantada en la segunda cita y aparece a la semana haciéndose el confundido y alegando no se que clase de excusas increíbles para arreglar otro encuentro, ponele la firma, que tarde o temprano, no se si en la próxima o dentro de un mes, pero te va a dejar plantada de nuevo. Clavado. Si el tipo es un imbécil de buenas a primeras, va a seguir siendo un imbécil, no hay caso. Si demuestra ser un tarado a la primera de cambio, no hay nada que hacerle, va a seguir siendo un tarado, para qué insistir? Pero nos encanta darnos la cabeza contra la pared. Es el deporte nacional femenino... le voy a dar otra oportunidad... quién no se equivocó alguna vez.... pobre, seguro que está hasta las manos de laburo..... seguro que la ex era una celosa incorregible que no lo dejaba respirar.... ahora necesita tener sus espacios, por eso no llama nunca.... Verso, chicas. Sarasa. Si te dejó plantada, es porque le importa un rábano. Si no te llama, es porque no está interesado. Si tiene mucho laburo, seguro que se puede hacer un minuto, igual que te lo haces vos, para mandar un mensaje. Si la ex era una celosa, que se joda, por habérsela bancado, que tiene que ver con vos? Y si le tiene miedo al compromiso, que vaya a hacer terapia y se deje de joder gente, que tanto!
Pero somos a pedal, es increíble. He observado una baja contundente en nuestro nivel de expectativas... Ante una cagada, una llegada tarde, una cancelación de último momento, antes una mujer esperaba un ramo de flores, una tarjeta con palabras profundas y contundentes, una invitación a una cena romántica. Ahora rezamos por un mensajito de texto pedorro, que mínimamente implique una señal de vida... Lejos muy lejos estamos de esperar una explicación, eso es cosa de locos. Qué nos pasó mis queridas? A dónde, en que punto de la historia la pifiamos? Yo digo que hay que volver a la sabiduría de las abuelas... para muestra basta un botón, chicas, uno... no veinte!

sábado, 20 de marzo de 2010

No será mucho?

Miren. Yo entiendo todo. Entiendo que los tipos no están para perder el tiempo y que ya se están preparando.... Pero que ya haya fans en el face de tal o cual candidato? No será mucho? Conquénecesidad a esta altura de los acontecimientos? Por qué no hay fans de "les demos de comer a los miles que están debajo del índice de pobreza"? o fans de "saquemos a los chicos de la calle y le cambiemos la fana por un plato de comida y una escuela?"? o fans de "que el sueldo promedio alcance para la canasta familiar real"? Que se yo... son ideas.... Capaz que la estoy pifiando, pero mientras se pelean en el escenario virtual del congreso, unos y otros se olvidan de que hay un país que no es virtual y que necesita soluciones reales que nada tienen que ver con las estrategias políticas, los discursos, ni la posibilidad de ser candidateables. Me extraña nuestra capacidad de apostar las fichas que no tenemos. Ya estamos allá, en el 2011, apoyando candidatos, que hoy, 2010, todavía no hicieron ni hacen méritos dignos de nuestra profética incondicionalidad. Que extraña confianza en el futuro... Extraña y poco exigente. Y si en vez de ya estar haciéndonos seguidores, nos hiciéramos observadores, analistas, espectadores activos de sus acciones? Apoyando, pero tomando nota. Porque como decía mi abuela: la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer....

lunes, 8 de marzo de 2010

Cada vez hay mas McDonalds

Mis queridos nos vamos al maso. Estamos jodidos. Nos tapa el agua. Y lo peor es que todo es que sucede en nuestras propias narices y no nos damos cuenta.
No se si ustedes lo han advertido o si mis observaciones de la realidad han cavado profundo en mi psiquis, pero he dado en observar, no sin cierto estupor, que en varios lugares en donde antes reinaba un bar o un pub o un antro de esos de dudosa clasificación, hoy encontramos otra clase de locales. Reductos blancos e insípidos, reductos desinfectados, carentes de signos vitales. Es difícil darse cuenta porque cuentan con sillas y mesas de madera torneada. Entonces parece que fueran bares. Pero no. Siguen siendo heladerías de cadena aunque parezcan bares y sirvan café con cubanitos. El cliente distraído no advierte de buenas a primeras el abrupto cambio de rubro. Inocentemente, se acerca a la caja y pide un fernet. La cajera lo confunde preguntándole si en cucurucho o en vacito y el tipo termina sin saber muy bien cómo ni por qué, en la puerta del reducto y con un cucuruchón en la mano.
No nos confundamos, no es que yo tenga nada en contra del rubro de los helados, pero tengo una tenebrosa sospecha... Porque conquénecesidad estos reductos de la venta de la crema helada en cadena se apropian de los locales donde antes brillaban los tragos largos? Habiendo, como hay, tantos otros locales en el mundo, por qué se apoderan justamente de los pocos antros en donde todavía reina la cerveza con maní? Digo yo, conquénecesidad? Porque los tipos no andan por ahí ofreciendole franquisias de heladerías top a las ferreterías... Y tampoco puede ser pura casualidad. Temo... Y temo lo peor. Tengo muchas y variadas teorías... Temo, por ejemplo, que se trate de una oscura conspiración pergeñada por alguna logia de fanáticos religiosos, que con el sólo objeto de aguar el espíritu festivo que suele reinar en estos antros de vida licenciosa, ocultan su verdadera identidad detrás de una impecable imagen de empresarios de fabulosas corporaciones del helado en cadena. Si lo analizamos detenidamente es la coartada perfecta, por que quién se la va a agarrar en contra de los helados? Por supuesto que ésta es solo una teoría de muchas... Pero los motivos, los móviles de esta vil campaña carecen de trascendencia si pensamos en sus terribles consecuencias. Puede parecerles a los espíritus indiferentes un tema menor, pero en tiempos que ya son duros para el romanticismo, la ausencia de reductos que lo alimenten constituye una verdadera tragedia. Demás esta decir que ya desde hace rato los cines perdieron sus misticismo primigenio, las confiterías de antaño se convirtieron en locales de comida rápida y los pooles en bowlings iluminados por luz violeta. Que se yo, será que me puse un poco nostálgica o medio pelotuda. Pero no lo veo a Cacho Castaña escribiendo Café la Humedad inspirándose en una copa helada. Y tampoco creo que le puedas confesar tu amor profundo a nadie frente a un banana split. No hay posibilidad. Ni una sola. Ninguna verdadera poesía de amor que se precie de tal puede transcurrir en una Caseratto. Porque no. Porque las heladerías son para tomar helados. Y punto.
Me parece a mi pero tengo la sensación de que en algunos bares todavía pasan cosas. Cosas importantes como que alguien se escriba un tango. O que una mujer le diga las palabras justas al tipo en el momento indicado y no veinte minutos después. O que alguien llore sus penas de amor poniéndose en un terrible pedo. Pero tengo la sensación de que cada vez nos queda menos, porque amigos, hay que decirlo, cada vez hay menos ámbito para lo sublime en este mundo. Y cada vez hay mas McDonalds.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Conquénecesidad neurosis tan incómodas?

Me muero de emoción... Se van sumando seguidores.... Qué es lo que andan siguiendo? No se... pero está buenísimo les digo.... Aunque por ahí también me da un poco de miedo, mira si me siguen... Si voy por la calle, por la Chacabuco ponele, y miro para atrás, y ahí están, todos los seguidores... Que se yo, no se.... Si son pocos, hasta ahí, todo bien... Pero si se van sumando, quizás el aumento en cantidad, podría provocar ciertos trastornos... En el supermercado, por ejemplo, todos haciendo cola inexplicablemente en una una sola caja. En la parada de colectivos, todos se suben al mismo... En la casa de mi vieja, yo caigo un domingo a la tarde a tomar mate, no? Y mi vieja: - Y toda esta gente que viene con vos? - No se, creo que él es pabloguionbajo75, y ella es martitacba, o algo parecido... - Queeeé? Ya te dije que no hables con nicks extraños, nenaaa! Yo se lo que les digo, es para complicarse. Si me van a seguir, que sea a una distancia prudencial...
Pasando al tema que nos convoca les juro que no entiendo esa manía que tiene alguna gente de complicarse la existencia, así tan gratuitamente. La vida ya es difícil, el mundo ya está loco, el tiempo se pasa volando... Conquénecesidad esa neurosis de guardar todo en cajas, cajitas, bolsas y bolsitas? Existiendo, como existen muebles de todo tipo, adecuados a todas las funciones, esta gente insiste en poner cajas adentro de cajones, bolsas adentro de armarios, bolsos llenos de cosas adentro de placares y así etc, etc. Vos vas a buscar algo, no? Y te dicen: - Sí, ahí, en el armario, abrí la puerta de la derecha... Vos, inocente criatura divina, vas ingenuamente a buscar el suéter al armario, pensando que abrís la puerta de la derecha y estomáticamente lo encontrás. Pero no. Te das cuenta en el primer instante que en vez un suéter, hay una colección de bolsas que van desde las que se entregan en el super, hasta las de cartón que te dan cuando compras algo en el shopping... Una colección de bolsas heterogénea y bizarra, pero eso si, están todas perfectamente acomodadas en un orden quizás caprichoso para el ojo inexperto, pero absolutamente criterioso a la vista de su creador. Quizás eso sintiera Dios al observar el caótico orden del universo. Pero para el caso, fuera de las elucubraciones filosóficas, uno sigue sin encontrar el suéter, y ya revisó 20 de las 50 bolsas que corresponden al lado derecho del mueble. Al grito de -No lo encuentro! En qué bolsa lo metiste? Es muy posible que recibas alguna respuesta ambigua tal como: - No se, en una de las primeras, a ese suéter lo uso siempre!!! Si por ventura se te ocurre insistir en encontrar el susodicho suéter, seguro que vas a abrir absolutamente todas las bolsas del placard, incluso las que están del otro lado, incluso las que ya abriste, porque ya no sabes cual es cual y porque por ahí, estaba en alguna y no te diste cuenta. Pero no. El suéter no va a aparecer. De ninguna manera. Entonces va a venir el dueño del armario y del suéter y de las bolsas, indignado. Y te va a decir que sos un inútil. Que no verías lo que estas buscando ni aunque lo tuvieras al frente. Y va a abrir un par de bolsas. Y después otro par. Y después va a terminar abriendo todas las bolsas. Y se va a quejar de que se las "desacomodaste", que ahora no sabe "ni lo que tiene". Después de 40 min. de penosa agonía y de búsqueda sin frutos, el sujeto en cuestión de pronto se detiene. Misteriosamente se para en medio del mar de bolsas y prendas en el que se ha convertido la habitación toda. Observa hacia el horizonte como buscando las verdades más profundas e inaccesibles. Y entonces, con toda naturalidad, en un tono monocorde, como al pasar, declara: - Ya me acordé, a ese suéter se lo presté a mi hermana el invierno pasado y nunca me lo devolvió-. Sin comentarios.
La gente neurótica es neurótica y no hay nada que hacerle. Lo se por que yo también tengo lo mío y a título de qué una se va a andar haciendo la que zafa. Varios autores coinciden en que la neurosis es el estado más normal en estos tiempos y creo personalmente que un grado de neurosis es saludable como para no explotar. Ahora bien, conquénecesidad andar buscándose neurosis tan incómodas? Guardar todo en bolsas es incómodo, no me digan. Y tener los "triples" encanutados lejos del cargador del celular, también. No puedo entender por qué si tenés un microondas que requiere de triple, lo tenés guardado en una caja arriba del ropero... Una cosa es la neurosis y otra cosa es la boludez humana. Insistir en guardar cosas en lugares inaccesibles se pasa de la raya. Entiendo que te tengas que volver del laburo porque no estas seguro de que hayas cerrado la llave de gas. Ahora que guardes las tazas del desayuno detrás de la hielera merece otro tipo de terapia. Con tantas neurosis para elegir, digo yo; para qué complicársela tanto? Conquénecesidad?

viernes, 29 de enero de 2010

el variadito...

En estos últimos días he tenido una serie de pensamientos oscuros, que como no se pueden englobar en un solo tema, los voy a "tocar de oído" a todos en este variadito...
Para empezar, el famoso "balancedefindeaño". En estas épocas cunde el término en las revistas, la gente habla de "hacer el balance" y a mi se me ponen todos los pelos de punta; para que carajo sirve hacer el
"balancedefindeaño"? Conquénecesidad? Porque haber; si te fue bien durante el último año, si la vida te sonrió, entonces seguro que no tenés tiempo para tantas reflexiones y si te fue mal, si todo te salió para el carancho, entonces mejor que no lo hagas porque a la depresión de un año de porquería, le sumas la del balance negativo que viene a joder tu única esperanza: dícese de que el año de mierda se terminó y está empezando uno nuevo. Me niego a volver a hablar del "balancedefindeaño".
Seguimos, me tiene harta la gente que hace todo "paranotenerproblemas". Salen con la frase como pancarta en la mano; ante cualquier comentario, te salen con el "lo hice
paranotenerproblemas". Por ejemplo, ante la pregunta: - Por qué te casaste con el pelandrún ese que no hace más que cagarte la vida?- Te contestan- "Paranotenerproblemas" O sea, en síntesis, traducción: "A mi vieja el pelandrún le pareció el príncipe azul a cabasho". Ante la pregunta de -Conquenecesidad te bancas las forreadas sistemáticas de tu jefe de área?- Te contestan- "Paranotenerproblemas". O sea, en síntesis: "Soy un cagón, me lo banco, antes de que me echen a patadas del laburo mediocre que tengo". Como esos hay mil ejemplos y antes de que termine de frikear, solamente digo que la gente que hace lo que hace "Paranotenerproblemas", se los termina buscando y después a llorar al campito, he dicho. A otra cosa... ah! Y gracias a la amiga de mi hermana, que me inspiró con la frase...
Vengo renegando con la ausencia de sentimientos de mi ex. Si, así es; el tipo parece no tener ninguno. Y no es una frase hecha. Anoche se lo dije por teléfono. Lejos de negarlo, el mal viviente lo reconoció. Y agregó además que yo era la culpable, que yo lo había "innumizado". Que si "noteníasentimientos" era culpa mía. Y que además me culpaba por haberlo alentado a "formalizar" con su ex pareja, con la que también le fue para el reverendo... Le contesté que juntara todos los errores de su vida y que pusiera arriba un cartel con mi foto y una flecha roja de neón señalándome: "Ella es la culpable de todo".
No se si me achaco todo, pero en lo de "notenersentimientos", tiene razón, pobre ángel. Al fin y al cabo, fue una la que le rompió el corazón... Qué derechos tiene una después, de andar reclamando cristianos sentimientos? Valgame Dios!!! El pobre hombre tiene derecho de andar diez años después por la vida sin sentir absolutamente nada... Las mujeres a veces pensamos equivocadamente que los tipos son más fríos, menos comprometidos con sus sentimientos, que todo es palo y a la bolsa... No se engañen chicas... Se pueden acostar con diez por noche, pero es porque siguen desengañados de la maestra que no les dio bola a los doce... Ahora entienden??? Vengo a poner luz sobre algunos asuntos... Aunque los pensamientos hayan sido oscuros...